30 marzo, 2008

Homenaje en Villena a JOSEFINA SORIA


Tuve la ocasión de conocer a Josefina Soria hace ya más de veinte años, fue en la presentación de la Revista literaria Aljibe en la que escribí mis primeros poemas y más tarde dirigí junto a otros amigos. De aquel encuentro me impresionó la calidad humana de Josefina Soria y la tremenda fuerza poética de sus versos. Guardo como un tesoro uno de sus libros, La oscura gente de Ediciones Torremozas, en los que se acerca poéticamente a vivencias y lugares añorados durante el tiempo que vivió en Villena. De aquel contacto surgieron dos colaboración de Josefina Soria en Aljibe con los poemas "Azules" y "Añorada muchacha" editados en noviembre de 1983 y 1984
respectivamente.
El viernes pasado recibió un merecido reconocimiento organizado por la Asociación de Vecinos Paseo Ruperto Chapí en colaboración con la Concejalía de Cultura, además se presentó el recuperado premio de poesía Ciudad de Villena. Intervinieron Ernesto Pardo que presentó el acto y ejerció de mantenedor, Lola Rosique y Jorge García que recitaron sus versos, y Segundo López Soria que acudió al homenaje por enfermedad de su madre y recogió una placa conmemorativa del Ayuntamiento de Villena. Una hija de Josefina Soria, Marisa López Soria ha seguido como su madre el camino de la literatura, siendo escritora conocida y reconocida en ámbito de la literatura infantil y juvenil.

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AÑORADA MUCHACHA

Surges del agua,
brillo, fulgor, sensación pura.
Hacia la orilla avanzas
los brazos extendidos,
insinuando caricias. Sabiendo
que un gesto tuyo puede malherirme.
En la indecisa luz, tu piel dorada
derramada de sal, gemas retiene.
Sobre la arena,
entre la mar y el cielo,
la piel trémula de agua y sonriendo
hasta mi sombra viene.
Regresas para mí desde otra orilla
que fluyó quedamente.
Sin ser notada entonces
ignoraba que fueras tan hermosa
o que te amara tanto.
Acarician mis ojos tu recuerdo. Te sorprendo
frunciendo el ceño ante un escalofrío.
La frente aún no surcada por la huella
de secretos dolores,
conmovedora brilla en su pureza.
Vuelves el rostro ahora y sé que ocultas
muy lejana, distante,
tu expresión melancólica.
¡Ah muchacha añorada! Te alejas
indiferente y casta. Sin ropajes
y aunque tus pasos sigo, no recobro
ninguna prenda mía...
Déjame al menos evocarte luego
y surge si te llamo, con mis sueños.
¡Mis sueños todavía tan cercanos!,
donde dioses venían a entregarme
intacto y puro el corazón del mundo.

JOSEFINA SORIA (Albacete, 1926)

(Revista Aljibe, Villena noviembre de 1984)


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