15 mayo, 2009

Versos de Roberto Aliaga


Poemitas de maíz

Roberto Aliaga / Ilustrado por Laura González

Colección Caracol

CEDMA, Málaga 2008



Poemitas de maíz es, desde el propio título, una invitación festiva, la invitación al festín de la buena poesía para niños. Los poemas (poemitas) de este libro consiguen convertir en juego las rutinas, hacernos reír con risa contagiosa, permitir que lo corriente nos sorprenda o poner el mundo del revés. Los poemas se caracterizan por los finales inesperados, que ayudan en esta creación de un mundo desconcertante.

El poeta nos recuerda en medio de la fiesta que es posible otro mundo, un mundo, por supuesto, mejor. La esperanza que suscita esta posibilidad es quizás en gran medida responsable de la ternura que transmiten todos los poemitas, pero que se vuelve especialmente intensa en algunos de ellos.

Además de la musicalidad y la sonoridad que los poemas desprenden, mientras saboreamos el texto el poeta nos brinda otra mirada, porque si cabe soñar y pensar un mundo distinto, también se hace necesario aprender a mirar con ojos nuevos y así descubrir lo que la apariencia oculta.

En Poemitas de maíz hay sinceridad, hay ternura, hay mucha alegría.

Estos gozosos poemas se acompañan de las ilustraciones realizadas por Laura González, una artista que reviste los textos con brillantes imágenes para que los disfrutemos a través de su mirada.

Extracto del prólogo. J. Alejandro Rodríguez Ayllón


«Con buenos versos se lanza nuevamente Roberto Aliaga, en estos "Poemitas de maíz" donde se degusta la poesía, y a veces se utilizan materiales susceptibles de ser captados por el sentido del gusto: piruletas, magdalenas, leche merengada, canela. Versos donde hay animales, plantas y objetos personificados, desde un perro hasta un pato, una planta carnívora o un suculento calcetín que no huele precisamente a rosas y que hará las delicias de los niños, quienes siempre aplauden el humor más o menos marrón. Versos maizales plenos de musicalidad y sonoridad, con rimas curiosas, en ocasiones fraudulentas, pero siempre con sinceridad, ternura y mucha alegría, como necesitan y piden sus destinatarios.»

Antonio A. Gómez Yebra

Diario Sur. 09 de mayo de 2008


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