26 octubre, 2008

La Fundación para las Letras Mexicanas, un modelo a seguir


Como ya he señalado en entradas anteriores estuve recientemente en México DF invitado por la Fundación para las Letras Mexicanas (FLM). El motivo principal, formar parte del jurado del Premio Hispanoamericano de Poesía para Niños convocado conjuntamente con el Fondo de Cultura Económica. Podéis comprender que he mantenido oculta la razón fundamental del viaje por discreción, ya que lógicamente la composición del jurado no se podía dar a conocer hasta que no fuese público el fallo. Formar parte del jurado ha sido un gran honor para mí y una experiencia enriquecedora. El resto de los miembros que tuve la oportunidad de disfrutar de su presencia y conocimientos fueron la escritora mexicana María Baranda y el ilustrador y escritor mexicano, Carlos Pellicer López.

La organización del Premio, coordinada por la FLM con su director general al frente, Don Eduardo Langagne, realiza una labor excelente, con limpieza, transparencia y una profesionalidad absoluta digna de todo elogio. Desde aquí gracias por su invitación y hacerme sentir tan querido y valorado, con la amistad y el trato que me ofrecieron, desde su director a todo el personal que trabaja en la Fundación, modelo a seguir de trabajo eficiente y bien realizado. También pude comprobar su labor ejemplar en la difusión de la literatura y el apoyo a la creación literaria de jóvenes escritores mexicanos a través del programa de becas con cursos presenciales en la Fundación complementados con publicaciones, recitales y conferencias, etc. Mi gratitud y admiración hacia la FLM.

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